Otro día comenzaba, los niños estaban preparados para irse al colegio, Elizabeth y Williams terminaban de desayunar para salir a la oficina, entre abrazos y buenos deseos para el día que comenzaba todos salieron de la casa.
De camino a la oficina platicaban del mal genio de la señora Alicia y de lo mucho que extrañaban a Kalifa.
—Sé lo mucho que necesitamos a Kalifa, pero tampoco puedo dejar la Mansión en Dubai sin alguien responsable y que sienta cariño por todo lo que representa ese lugar, re