Las horas transcurrían ya todos estaban instalados en sus habitaciones y daban recorridos por la posada para disfrutar de los arreglos que habían hecho, el grupo compartía y recordaba junto a Stark y Zidane todas las locuras que habían hecho la primera vez que estuvieron allí mientras que Pier reía y captaba hasta el mínimo detalle.
Momentos más tarde llego Eliza, al entrar escucho risas y una gran algarabía, camino hacia la sala de estar y allí estaban todos sus amigos y por supuesto Pier con