David regresó a su casa con tanta felicidad que no le cabía en el pecho, estaba tan feliz que se le hacía difícil disimularlo, al fin había conocido y compartido con Ángel, estaba fascinado.
—Se puede saber dónde andabas, saliste a la misma hora que todos los empleados del bufete y ahora es que llegas.
—Buenas noches, Amaranta, dime algo desde cuando demonios te tengo que dar explicación de donde estaba o con quien.
—Ese es el punto David que me imagino con quien andabas o me vas a negar que an