73. Un beso interrumpido en la cocina
Elara contuvo la respiración cuando su espalda chocó contra el amplio pecho de Jaxon. La habitación estaba completamente a oscuras. El cálido aliento del hombre acariciaba la nuca de la chica. El aroma a café y gel de baño de Jaxon hizo que la mente de Elara se quedara de repente en blanco.
—Suéltame, Jaxon —susurró Elara en voz baja. No se atrevía a hablar muy alto.
—Tú fuiste quien vino a mi puerta —respondió Jaxon con naturalidad. Su voz sonaba muy cerca del oído de Elara.
—Solo te estaba co