105. Hielo en el piso cien
La doble puerta del despacho del CEO se cerró herméticamente con un clic electrónico. Jaxon Thorne acababa de cruzarla sin molestarse en mirar atrás ni una sola vez. El hombre la había mirado como si fueran dos desconocidos que jamás hubieran compartido el mismo aire, risas o un sangriento secreto en el pasado.
Elara se quedó petrificada. Sentía sus pies como si estuvieran clavados a la gruesa alfombra. El corazón que antes latía desbocado por la sorpresa ahora le dolía profundamente, como si u