Mundo ficciónIniciar sesiónJaxon apartó el teléfono de su oreja. Un suave clic puso fin a la llamada. Los oscuros ojos del hombre miraron fijamente el solitario pasillo del hospital. La calma en su rostro resultaba, de hecho, sumamente aterradora. Aquel hombre acababa de dar la orden de destruir toda una dinastía empresarial con una simple frase.
—No tenías que llegar tan lejos, Jaxon —susurró Elara. Su mano seguía apoyada en la manga de la chaq







