113. Terror en la panadería
Jaxon descolgó de inmediato el auricular del teléfono de emergencias. Su rostro se volvió sumamente rígido y frío.
—Diga. Sí, soy Jaxon Thorne —respondió Jaxon en voz baja.
Los oscuros ojos del hombre se clavaron directamente en Elara, quien estaba de pie, temblando, junto al escritorio. La chica estrujó su camisa blanca desordenada. Su corazón latía con tanta fuerza que le zumbaban los oídos. Contuvo la respiración para escuchar.
—¿Cómo es su estado ahora? —preguntó Jaxon de nuevo. Apretó la m