106. Una firma forzada y una visita inesperada
Las lágrimas rodaron por las mejillas de Elara, empapando su rostro. Miró a Jaxon con una abrumadora mezcla de odio, tristeza y una inmensa impotencia. Este hombre estaba utilizando todo su poder únicamente para acorralarla en un callejón sin salida, sin dejarle ni el más mínimo margen de maniobra.
—Eres cruel, Jaxon —susurró Elara con voz temblorosa. Se secó las lágrimas bruscamente con el dorso de la mano—. Realmente disfrutas viéndome destrozada, ¿verdad?
Jaxon no respondió. El rostro del ho