Mundo ficciónIniciar sesiónEl clic del intercomunicador dejó un silencio asfixiante en el despacho del CEO. Elara miró las dobles puertas de caoba conteniendo la respiración. Su mano, por puro reflejo, se aferró al borde de la chaqueta de Jaxon.
—No tienes que involucrarte en esto, El —dijo Jaxon en voz baja. El hombre se arregló el cuello de la camisa con una calma pasmosa—. Déjame enfrentarme a ese anciano. Puedes esperar en la sala de d







