11 “El Señor Árabe”
CAMIL DE LA FUENTE
Después de que Marta se fue, me quede pensativa y distraída. Aunque estaba clara que no me podía dar ese lujo. Mi hija estaba en casa y me abordaba con una pregunta nueva cada día segundos.
Emira definitivamente era una niña demasiado despierta.
—Mami…— llamó desde su habitación y le respondí enseguida.
—Si bebé…
—¿Puedes venir, por favor?—insistió y fui por ella. Me recosté al umbral de la puerta y la mire con todo el amor del mundo. Emira era l