LOCO, POSESIVO Y PROTECTOR.
FARID ARAY
Ofrecer un café en el living de mi nueva casa, para la familia que prácticamente venía destruyendo mi paz, era prácticamente un desafío para mi.
Permanecía como un perro rabioso junto a Camil, si a ese par de locos se le ocurría soltar alguna barrabasada, juraba que los echaría a patadas.
Eran su “feliz” familia aparecida, pero resulta que a estas alturas ya me era casi imposible creer en la buena voluntad de alguien.
Así que si antes mi mujer me llama