DIÁVOLO III. CAPÍTULO 37. Precisamente
DIÁVOLO III. CAPÍTULO 37. Precisamente
Y como si le tipo lo hubiera sabido, un instante después la misma camarera regresó con una pequeña tarjeta negra. Percy la leyó. Sonrió. Y se ocupó de memorizar el número antes de que Aurelio se la arrebatara de las manos.
—¿Ahora qué? —gruñó mientras sus ojos seguían la tarjeta.
“Buena razón para no seguir siendo desconocidos. Llámame cuando quieras”.
La cara de Aurelio parecía algo así como un alijo de dinamita a punto de explotar.
—¿Y tú vas a llamarlo?