CAPÍTULO 26. Una mujer totalmente diferente
CAPÍTULO 26. Una mujer totalmente diferente
Renzo sabía que esta vez tenía que ir solo. No podía arriesgarse a que nadie más interfiriera. Si Moon iba a hacer lo que él temía, lo último que necesitaba era a alguien distrayéndolo o impidiéndole detenerla. Había sido su decisión, su trato, y solo él podía arreglarlo.
Y Adriano, por supuesto, no estaba de acuerdo.
—Estás loco si crees que te voy a dejar ir solo en este estado —gruñó, cruzando los brazos mientras lo veía hacer la maleta—. Todavía n