CAPÍTULO 27. Treinta y seis segundos
CAPÍTULO 27. Treinta y seis segundos
Había dejado a Renzo sometido por los analgésicos, lo último que esperaba era verlo allí.
Lo vio acercarse a ella con una expresión que variaba entre el shock y la incredulidad, y mirarla de arriba abajo con asombro, como si no pudiera creer lo que veía.
—No puedes hacer esto ahora —dijo él con voz ronca. El dolor empezaba a filtrarse a través de la morfina, pero no se detuvo—. Esta no es la forma de obtener venganza.
Pero si esperaba alguna reacción, no la