98.
SOPHIE
Despierto de golpe, como si alguien me hubiera empujado desde adentro del sueño.
Lo primero que hago no es abrir los ojos, es llevar la mano a mi vientre. Automático. Instintivo. Como respirar. Como comprobar que sigo aquí.
Nada.
No siento nada.
El silencio dentro de mí es tan fuerte que me eriza la piel.
Abro los ojos despacio, mirando el techo que ya conozco de memoria, intentando convencerme de que no pasa nada, de que estoy exagerando, de que es muy temprano, de que las noches son d