99.
CHRIS
Sophie se queda dormida de nuevo sin darse cuenta. Lo noto en su respiración, que se vuelve lenta, profunda, como si su cuerpo por fin hubiera aceptado el permiso de descansar. Sus rasgos se suavizan y la tensión de sus cejas desaparece poco a poco, como si el miedo de la madrugada se hubiera retirado en silencio.
Yo no me muevo.
No me atrevo.
Mi mano sigue apoyada sobre su vientre, tibia, atenta, como si al retirarla pudiera romper algo invisible. Intento dormir, de verdad lo intento. C