73.
CHRIS
Estoy sentado al borde de la cama, con el cuerpo inclinado hacia adelante, como si así pudiera abarcarlo todo. El monitor del hospital marca un ritmo constante que ya no me da miedo. Es un sonido doméstico ahora, casi íntimo. Sophie respira con cuidado, pero respira. Max está contra ella, medio dormido, con la cabeza apoyada en su hombro, y yo no recuerdo haber visto una imagen más clara de lo que siempre quise y nunca supe cómo sostener.
No hablo. No quiero romper nada.
Hay algo frágil