46.
SOPHIE
El edificio del tribunal se levanta frente a mí como una amenaza muda. Gris, imponente, demasiado real. Las escaleras parecen más empinadas que otros días y las puertas de vidrio reflejan mi rostro pálido, mis ojos cansados, esa versión de mí que ya no reconoce la mujer que fue antes de todo.
Respiro hondo. O eso intento.
—Sophie.
La voz de Christopher llega a mí desde un costado, baja, cuidadosa, como si temiera romperme con solo pronunciar mi nombre. Asiento sin mirarlo. Mante