Mundo ficciónIniciar sesiónCRISTINE FERRERA
No estaba acostumbrada al sabor del alcohol, pero este sabía peculiarmente dulce y no pude evitar acabarme mi copa, cuando Rinaldi estaba a punto de tomarla, nos abordó Zafrina, quien parecía algo entonada y disfrutando del gran éxito en París.
—¡Cristine! ¡«Mio bella Cristine»! —Se acercó con







