ELIOT MAGNANI
—Quiero pensar que estarás satisfecho con los resultados —contestó Zafrina acomodándose a mi lado—. Incluso yo estoy orgullosa de esa criatura.
Antes de que pudiera responder, vi como Cristine salió al escenario y mi corazón se detuvo. No me había sentido tan emocionado como desde que la volví a ver en ese club nocturno. Me recargué sobre el borde y la vi con atención.
Su cuerpo se había estilizado, su cutis parecía impecable, incluso sus ojos verdes se veían más grandes y claros