DONNA CRUZ
Toda esa pasión acabó en un momento lindo, abrazados en esa cama, jadeando cansados, viéndonos fijamente y besándonos con dulzura, sabiendo que era el principio de algo eterno.
—Sempiterno… —susurré haciendo memoria mientras Piero fruncía el ceño, sin liberarme de sus brazos—. Algo que tiene un comienzo, pero no tiene un fin, así como mi amor por ti.
—Ahora siento que decirte que mi amor es tan grande como ir a la luna y de regreso se queda corto… tendré que encontrar algo mejor con