CRISTINE FERRERA
—¿No haremos nada? —pregunté palideciendo. Incluso mi corazón pareció detenerse por unos segundos—. ¿No la ayudaremos?
—No —regresó sobre sus pasos y comenzó a tomar mi ropa. Aunque mantenía ese gesto serio y contenido, era obvio que por dentro tenía toda una tormenta.
—¿Por qué no? —pregunté indignada—. ¡Es lo que haríamos por Derek o Luca! ¡Es lo que haríamos por Sloane o Berenice! ¡Lo hemos hecho! ¿Por qué no lo haríamos con ella siendo que nos ha ayudado tanto? Destruyó a