DONNA CRUZ
De pronto un fuerte golpe en el abdomen hizo que todo mi cuerpo perdiera la fuerza. Solté a Esposito y caí de rodillas al piso, sin aire. El policía que lo había esperado me había golpeado con su macana. Cuando alcé la mirada, Esposito sostenía un colgajo de labio, casi se lo había arrancado. Escupí su sangre con desprecio.
—Si eso te hice en la cara… imagínate lo que haré si decides bajarte la bragueta y presentarme a tu amiguito —dije entre risas mientras sostenía mi abdomen adolo