ELIOT MAGNANI
Apenas el auto avanzó un par de metros cuando mi teléfono comenzó a sonar. Se trataba de uno de los inversores de la empresa, parte del consejo. En cuanto contesté no me dio tiempo de hacer preguntas.
—¿Eliot Magnani? —preguntó como si no estuviera seguro de que había llamado al número correcto.
—Al habla…
—Hay junta de emergencia, necesito que estés en la empresa cuanto antes. —Su tono de voz, aunque era educado, escondía cierto tinte de hostilidad que me hacía sentir que estaba