Vico se sienta en una de las sillas y se lleva la mano a la cabeza; Milo, sin aclarar nada de lo que acaba de decir, se concentra en la pantalla.
—¿Cómo pueden ser niñas? —susurra Vico. —Ustedes dos no tuvieron suficiente con acabar con mi ilusión de ser padre, sino que ahora vienen a decirme que Awa no va a tener un niño y, aparte de que es niña, ¡son dos! ¡Esto es inaudito!
—O lo callas o lo sacas en este momento de mi consultorio —dice Milo. ´
—Pero no es justo… —Comienza de nuevo