La luz dorada del atardecer bañaba la Tierra de los Titanes, tiñendo las montañas con matices naranjas y violetas, como los relucientes ojos de los Titanes, como si el cielo mismo celebrara el regreso de Elysia y Arius a este lugar olvidado por los dioses. Mientras caminaban juntos por un terreno que respiraba poder antiguo, la quietud del paisaje ofrecía una paz que Elysia nunca había conocido. Cada paso que daban parecía deshacer los años de oscuridad, como si la misma tierra estuviera sanand