Tras la conversación en la biblioteca, Ángelo y Cassandra subieron al piso de las habitaciones. El ambiente en la fortaleza comenzaba a calmarse, pero la tensión emocional flotaba en el aire como una niebla pesada.
En la sala de estar del piso superior, Luciana y Bianca estaban sentadas juntas en uno de los sofás. Luciana no paraba de mirar sus manos, todavía agitada por lo ocurrido en el área médica, mientras Bianca le daba un abrazo lateral para tranquilizarla.
Al ver llegar a sus padres, las