La música electrónica retumbaba con fuerza en el área VIP del club L'Éclipse, haciendo vibrar los cristales de la mesa donde Sebastián Corsini pasaba la noche. A su lado, la modelo reía desinhibida, acariciándole el cuello mientras se besaban y la mano de Sebastián bajaba por su cintura.
Lo que ellos no sabían era que, amparado por las luces estroboscópicas y la multitud, un sicario vestido de negro avanzaba con paso firme. A mitad del pasillo, el sujeto hizo una señal imperceptible a otro homb