La mañana amaneció extrañamente silenciosa.
No era un silencio tranquilo, era uno de esos que aprietan el pecho sin avisar, como si la casa misma estuviera conteniendo la respiración. Aria estaba en la cocina sirviéndose café cuando la televisión del fondo rompió la quietud.
—…continúan las reacciones tras la reaparición de Isabella Marchetti, dada por muerta hace dos años…
Aria no levantó la vista de inmediato. No lo necesitaba. Cada palabra de ese nombre seguía siendo una astilla reciente, p