Carter se quedó mirándola desde el borde de la cama, la mano aún temblando sobre la boca de Sofía. Sus ojos estaban rojos, hinchados, y por primera vez en toda la noche, la furia se quebró. Algo dentro de él se rompió del todo. Soltó la mano lentamente, como si le doliera tocarla, y se apartó un paso.
Sofía respiraba agitada, las muñecas en carne viva por las cuerdas, el cuerpo temblando de miedo y rabia. Lo miró con odio, esperando el siguiente golpe, la siguiente amenaza.
Pero Carter no se mo