Capítulo veintiséis.
La puerta cerrándose detrás de mi espalda es lo único que se escucha entre nosotros al entrar a mi departamento. Tengo el corazón acelerado y no sé como debería actuar ahora que la seguridad que poseía en el coche se empieza a desequilibrar.
Veo su silueta moverse por el salón pequeño, no dice nada, pero algo me dice que está atento a mi siguiente movimiento.
Y, bueno, también habría que tener en cuenta que es la primera vez que estamos solos y no precisamente como profesionales. Sino como algo