Capítulo veinticinco.
Soy un maldito manojo de nervios cuando salgo del coche junto con Max.
No espere demasiado para poder recuperarme de aquel shock, el cual sigue en mi organismo pero de una manera mas controlada, y le pedí por favor que viniéramos hacía el hospital donde trajeron a Chiara.
Apenas veo a mi alrededor mientras encamino hacía la recepción. Ahí mismo, una chica rubia y joven me mira pararme delante suyo.
—Buenas noches, ¿puedo ayudarte en algo?
Asiento instantáneamente.
—Busco a Chiara Gionnavi—respo