Capítulo veintisiete.
—Tu... ¿Tu familia?—consigo preguntar a pesar de mi consternación.
Él no me ve a la cara, parece hasta avergonzado por tener que admitirlo. Y no puedo evitar sentirme todavía más confusa. Estoy intentando con todas mis fuerzas no llenarlo de preguntas, pero es más fuerte que yo.
Siento mi pulso acelerarse y mis manos se aferran al barandal con tanta fuerza como si estuviera a punto de caer al vació.
—Si—suspira—Su padre es hermano de mi padre, así que...
—Son primos. ¿Porqué no me habías dicho