Capítulo treinta y tres.
El clima se ha vuelto tenso de repente.
Por un lado, Liv, Loan y yo parados en la barra de la cocina. Por el otro, Lily y Max separados por la distancia que impone el último.
Y yo no sé como sentirme al respecto. Desearía que Chiara estuviera aquí. Sin embargo, la pequeña punzada en el estomagó me hace saber que no me termina de agradar que esa mujer comparta mesa conmigo está noche.
Lo único que atino a hacer es volver a levantar la mirada hacía el rubio, quién tiene la suya clavada en mi. Me