24.
Alba
Tenía que investigarlo. Sí, pero no de una forma acosadora; debía ser inteligente. Mi padre no era un detective, solo un oficial de tránsito, pero me había enseñado a investigar lo que me parecía sospechoso.
Lo que me había dicho Cristel me había hecho pensar. Recordé aquella llamada que recibió cuando nos acostamos, y cómo siempre él se defendía sin importarle lo que dijeran los demás.
Solo Nerea podía darme esa respuesta, pero... ¿cómo podía contactarla?
Me devané los sesos durante toda