21.
Gian
El apartamento del padre de Alba era más pequeño de lo que me había imaginado, dado el tamaño del edificio. Me sentía como si estuviese dentro de la casa del árbol que alguna vez tuvo Cristel en su infancia, pero que, sin embargo, ella terminó incendiando.
Nunca supimos a ciencia cierta por qué lo hizo, pero se disculpó con verdadero arrepentimiento y nunca más volvió a tener un comportamiento así. Lo único que decía entre palabras entrecortadas era «niña», «triste» y «casa». A día de hoy