Jax se arrodilló junto a ellos, con su gruesa polla balanceándose cerca de su cara. Le tomó la barbilla y le inclinó la cabeza hacia él.
—Abre esa boquita tan bonita para mí, nena. Quiero sentir tu garganta mientras ellos te llenan.
La cabeza de Riley daba vueltas por la necesidad abrumadora. Separó los labios y Jax deslizó la cabeza de su polla entre ellos, dejándola saborear el precum salado en la lengua. Ella chupó con ganas, hundiendo las mejillas mientras él empujaba más profundo, con cuid