La pesada puerta de acero se cerró con un golpe seco detrás de ella, con una finalidad que hizo que el corazón de la hermana Claire se saltara un latido.
A sus veinticuatro años, era la novicia más joven del convento de las Hermanas de la Divina Misericordia, todavía acostumbrándose al peso de su hábito negro y a la toca blanca que enmarcaba su rostro inocente. Sus superioras la habían elegido para esta misión precisamente por su naturaleza dulce y su fe inquebrantable.
—El preso ha pedido con