Me bajó con cuidado, las piernas tan temblorosas que tuve que agarrarme del borde de la isla para no caerme. La camisa oversized había vuelto a su lugar, pero no ocultaba nada de lo destruida que estaba: semen chorreando por mis muslos, culo y coño palpitando, clítoris todavía hinchado y sensible.
Jeremy se movió por la cocina con confianza casual, completamente desnudo, su polla gruesa todavía medio dura balanceándose pesada entre sus piernas. Terminó de cascar los huevos que yo había empezado