No volví a casa esa noche.
Encontré un rincón del sofá, bebí una cerveza tibia y esperé. La fiesta giraba a mi alrededor… cuerpos rozándose, voces subiendo de tono, el tintineo de botellas, pero yo era ajena a todo. Mi teléfono vibraba con mensajes de mi ex… “¿dónde estás?, necesitamos hablar. Lo siento.” y los ignoré todos.
Mis muslos todavía estaban pegajosos, mi coño todavía palpitaba, mi mente seguía reproduciendo cada segundo de lo que había pasado en esas escaleras. La forma en que se hab