Su apartamento era un desastre… ropa en el suelo, platos en el fregadero, una caja de pizza medio vacía sobre la mesa de café con una rebanada de pepperoni endureciéndose y enfriándose.
No me importaba, lo único que podía ver era a él.
Besé mi camino por su pecho, mi lengua trazando las líneas de sus abdominales. Se estremeció debajo de mí, sus manos agarrando mi cabello, guiándome más abajo, su respiración entrecortándose con cada toque de mis labios.
—Muéstrame lo que esa boca puede hacer —di