La fiesta era asfixiante.
Me abrí paso entre la multitud, mi hombro rozando a extraños, mis tacones pegándose al suelo con cada paso. El aire estaba cargado de sudor, perfume y el olor a vodka mezclado con jugo. El codo de alguien me golpeó en las costillas. Una chica se rio demasiado fuerte en mi oído. El bajo de los altavoces vibraba en mi pecho.
Necesitaba aire.
Me escabullí de la sala de estar, pasé por la cocina donde un chico hacía shots del escote de una chica, pasé por el baño con su fi