El auto se detuvo frente a la mansión. Me quedé un segundo contemplando la fachada desde el asiento trasero, sintiendo una calidez en el pecho al saber que estaba de regreso. Bajé del coche con el corazón latiéndome con fuerza, desbordante de una felicidad que ya no cabía en mi cuerpo. La puerta principal se abrió de par en par antes de que pudiera dar el tercer paso sobre el camino.
Lorena apareció primero en el umbral, luciendo un vestido azul que jamás le había visto y el cabello recogido con