Pov Abril
Nueva York me quedaba perfecta. Lo pensé con orgullo mientras cruzaba el vestíbulo de Thompson Enterprises por segunda vez en menos de cuarenta y ocho horas, pero esta vez con la frente en alto y una seguridad arrolladora. Ya no había rastro de la Abril sumisa del pasado; ahora el edificio entero me pertenecía, desde el primer piso hasta el último contrato archivado.
Dimitry caminaba a mi lado con la carpeta bajo el brazo y esa lealtad que yo misma le había exigido. Nikolái me había ro