«Pronto nos veremos, así que espérame con ansias».
El mensaje quedó abierto en la pantalla durante varios segundos, como si tuviera el descaro de observarme de vuelta. No respondí. No porque no pudiera, sino porque sabía exactamente lo que venía detrás de esas palabras. Había tonos que no pertenecían al presente, sino a una vida que yo había enterrado con esfuerzo, con rabia, con decisiones que aún hoy me cobraban interés.
Mordí el interior de mis labios hasta sentir el sabor metálico de la tens