Pov Marko
Mientras terminaba mi último trago de whisky, no paraba de reírme; horas atrás había sentido el silencio de Nikolái al otro lado de la línea, ese silencio pesado y denso de hombre que acaba de recibir un golpe que no vio venir, y me había gustado. Me había gustado mucho. Porque el, podía tener todo el dinero del mundo, todos los abogados del planeta y todos los contactos que quisiera, pero esta vez yo tenía algo que él no podía comprar ni negociar: información.
Y la información, usada