OMAR
—Están cometiendo un grave error. ¡Yo no tuve nada que ver con esas muertes! —dijo el hombre cuando era sacado esposado de la sala por los oficiales.
—Le aconsejo que no deje la ciudad, señor Steven. Su madre debe de estar detenida en este momento. —mencionó el fiscal y Steven solo movió su cabeza en confirmación.
—Vaya con él, usted es su abogado. —dijo la joven mujer a lado de Steven.
—Lo siento, señora, pero no es mi rama de especialidad.
—Bueno, pero si puede ayudarme con el divorci