AIDA
Cerré la puerta, pegué mi espalda en ella y me deslicé hasta quedar sentada en el suelo dejando salir el huracán que sentía en mi pecho. Golpee el suelo en dos ocasiones intentando apaciguar lo que sentía.
—Me lo merezco, no debí ser tan débil y dejarme llevar por lo que ese tipo me provocó en el momento. ¿Ahora con qué cara veré a Phoebe? —sollocé luego de soltar esas palabras.
Minutos después me puse de pie y busqué mi teléfono. Se me hacía tarde para ir al hospital, intentaría reprimir