ISABELLA
—¿Dónde te lastimó? —Pedro Genaro me agarró del brazo y me giró de lado, mientras intentaba revisar si tenía alguna herida en mi cuerpo.
Había una mirada de preocupación en su rostro, haciéndome sentir que estaba exagerando. Él llegó allí antes de que Matteo pudiera siquiera llegar a hacerme algo.
—Estoy bien, no llegó a tocarme —dije con una expresión tranquila en mi rostro.
—¿Cómo pudiste simplemente ir con él solo porque te mandó a llamar? ¿Acaso no sabes cómo protegerte? —me regañó