Isabella
La mecha de sebo chisporroteó dos veces antes de prender, arrojando un débil círculo amarillo sobre la superficie agrietada de la losa de caliza. Arthur fue el primero en cruzar el umbral, su abrigo de lana oliendo a caballo mojado y a los pantanos de sauces mientras bajaba la barbilla para evitar la roca baja.
Otros cuatro ancianos entraron detrás de él en fila, sus pesadas botas de cuero arrastrándose por el esquisto suelto hasta que la pequeña galería se llenó con el olor a lana húm